Entrega Sello Excelencia Europea EFQM

Entrega Sello Excelencia Europea EFQM

Entrega Sello Excelencia Europea EFQM

Pureza de María Cid se siente muy agradecida por el reconocimiento que se ha entregado a través de la Entidad Bureau Veritas, el Sello de Excelencia Europea EFQM 500+. La celebración contó con la presencia de la Madre General, el cardenal obispo de Valencia, el párroco de San Miguel de Soternes, la presidenta de Escuelas católicas, el responsable de calidad de Bureau Veritas, el equipo directivo, y los representantes de PAS, padres y alumnos. En ambiente de mucha gratitud se agradecieron los trabajos desarrollados no solo por el equipo de calidad (clave es estos temas), sino a toda la comunidad educativa que participa día a día y desde su puesto de trabajo, para conseguir los mejores resultados.

La directora Hna. Begoña Fornes cerró el acto con unas emotivas palabras que hemos querido dejaros para que las disfrutéis.

Buenas tardes a todos,

Es una alegría inmensa que podamos estar aquí, todos juntos, recibiendo un sello que es a la vez fruto y camino, fruto de un trabajo bien hecho del que nos sentimos satisfechos pero a la vez camino, porque todavía queda mucho por recorrer.

Nos acaban de hacer entrega del sello de calidad 500+, máximo reconocimiento que se le puede dar a un centro educativo por su sistema de gestión.

Y es precisamente sobre este sello, protagonista del día de hoy, que quisiera que reflexionáramos juntos. Para no desvirtuar el significado de la palabra, nada mejor que acudir al diccionario de la RAE. Según esta, un sello es un trozo pequeño de papel con timbre oficial que da valor y eficacia a un documento. Y a ese valor y eficacia yo me permito añadir la palabra visibilidad, porque cualquiera que entre en nuestro colegio lo primero que se encontrará en recepción es ese sello de calidad y cualquier documento nuestro aparecerá encabezado con ese mismo sello, pero esto que es tan visible esconde detrás lo verdaderamente importante y es el otro significado que se le da a la palabra sello: marca que queda estampada, impresa o señalada.

Y es que en todas las personas que formamos parte de este colegio me es fácil descubrir un mismo sello, una misma marca que llevamos grabada a fuego, un modo no solo de hacer sino sobre todo de ser: PUREZA DE MARÍA.

Pureza de María, caracterizada desde su fundación por el afán de superación y el trabajo bien hecho encuentra en este sistema de gestión de la calidad un modo de hacer camino hacia la excelencia porque para nosotros las evaluaciones son retos de mejora, las estadísticas o mediciones no nos hablan solo de números sino de visión y utopía, los indicadores no solo nos señalan modos de hacer sino sobre todo de ser. Todos y cada uno de los criterios de EFQM nos sirven de horizonte, nos enseñan a fijar los ojos en primer lugar en las personas, a transformar para los alumnos el colegio en hogar, para los empleados el trabajo en lugar de crecimiento y desarrollo personal y profesional, para los padres en lugar seguro donde confiar lo que más aman en esta vida: sus hijos… Y ampliando nuestra mirada, creamos lazos porque no queremos caminar solos, por ello nos gusta pactar “alianzas” con otras entidades, aprender y enriquecernos unos a los otros. Procuramos también que todas nuestras acciones estén alineadas con la “estrategia” para que respondan a nuestro objetivo prioritario, formar personas capaces de humanizar nuestro mundo y nuestra sociedad, sin olvidarnos de la importancia de un liderazgo comprometido y compartido, la Congregación, que nos respalda, nos une y nos impulsa día a día a seguir haciendo camino con la certeza de que en la educación está la clave para la construcción de un mundo más fraterno y más humano.

El S. XXI ha traído a nuestra sociedad nuevos retos y posibilidades, y nuestro colegio, como parte de este cambio de época, aquí está, en pie, con el talante optimista y emprendedor propio de la Pureza, y buscando siempre lo mejor, comprometido con una educación en el esfuerzo y la solidaridad, en la trascendencia y el compromiso, en la profesionalidad y la ética, una educación abierta al mundo y siempre en comunión con nuestra Madre, la Iglesia

Por todo ello, por tanto bien hecho y recibido, solo cabe dar las gracias… gracias sobre todo por lo que no se ve, lo que no se mide, lo que no puede recoger ningún papel, lo que más valor y más calidad puede otorgar a un centro educativo: las personas. Begoña Fornes

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