MFA Cid un fin de semana de Escape Room

MFA Cid un fin de semana de Escape Room

MFA Cid un fin de semana de Escape Room

El pasado fin de semana el grupo de MFA Cid, organizó una jornada de trabajo y oración en el Colegio del Cid. MFA Cid demuestra en cada encuentro, que cuando uno vive en Dios se entrega, ama sin miedos y hace de “todo lo que toca” una familia. Esta vez en forma de juego “Escape Room” crearon cinco ambientes, donde las claves para poder ir saliendo, eran las virtudes de la paciencia y mansedumbre, la audacia y el fervor y mucho más. Luego escucharon la última encíclica del Papa Gaudete et Exsultate  y meditaron sobre los contenidos de la misma desde la clave humana de la ALEGRÍA. Os dejamos un testimonio de uno de sus miembros y algunas imágenes

El pasado sábado, los miembros de Mfa Valencia Cid, disfrutamos de una dinámica de grupo en el colegio. Una parte del grupo presentó la última encíclica del Papa, Gaudete et Exsultate, y que manera más actual de hacerlo que a través de un escape room. Por un día seis salas del colegio se convirtieron en seis espacios que representaban las claves de la alegría. En cada despacho había un ladrón de la alegría: Mr. Sad, Miss Estresada, Mr. Gan- dul, Miss Karma, Miss Influencer, que nos la querían robar.

Formamos tres equipos y visitamos en orden alterno los diferentes espacios, donde conversando con los ladrones y a través de una serie de pistas teníamos que encontrar las claves, que eran aguante, paciencia y mansedumbre, alegría y sentido de humor, audacia y fervor, en comunidad, oración constante y por último discernimiento.

Luego fuimos todos a un aula y compartimos una presentación para interiorizar lo que el Papa nos intenta transmitir, resaltando tres claves imprescindibles para ser santos: motivos de agradecimiento, buscar tener los mismos sentimientos y acciones de Cristo, y una alegría grande y profunda. Porque el Papa nos cuenta que el Señor nos eligió para ser santos irreprochables ante Él por amor. Es la hora de la alegría frente al estilo de vida que llevamos. Es la hora de interiorizar las Bienaventuranzas y de cambiar la pena por amor. Para terminar, fuimos al oratorio.

Pasamos una tarde estupenda, que rematamos con una cena de hermandad, niños y mayores reflexionamos de una manera lúdica, hubo muchas risas, porque no hemos nacido para estar tristes, aunque llueva en nuestro corazón. ¿O nos es eso lo que quiere Francisco?

Mª José Sanchis